CRÓNICA DE LA SALIDA A LA SERRANÍA DE CUENCA.
24 AL 26 de abril de 2026.
La salida del Grupo Excursionista del fin de semana del 24/26 de Abril se ha realizado en la Serranía de Cuenca en una doble jornada que nos ha llevado a los Cañones del rio Ebrón y en la siguiente jornada a la ascensión a Collado Bajo, realizando la llamada ruta Memorial Blume.
Este fin de semana ha sido de esos que se quedan grabados en la memoria, marcado por la naturaleza, el esfuerzo compartido y el placer de caminar en buena compañía. Nuestro Grupo Excursionista se embarcó en una doble jornada que combinó paisajes espectaculares con recorridos no demasiado exigentes pero muy gratificantes.
El sábado nos adentramos en los cañones del río Ebrón, un entorno que parece sacado de otro mundo. La ruta, de unos 16 kilómetros y aproximadamente 500 metros de desnivel, discurre entre paredes de roca que se elevan imponentes a ambos lados del río, creando un paisaje estrecho, húmedo y lleno de vida.
El sonido constante del agua acompañó cada paso, mientras cruzábamos pasarelas de madera y senderos encajonados entre la vegetación. La luz, suavizada por un cielo nublado, aportaba un aire casi mágico al lugar. Fue un día perfecto para caminar: sin calor, con una temperatura agradable que permitió disfrutar del recorrido sin el desgaste de un sol intenso.
Cada recodo ofrecía una nueva perspectiva, desde pequeñas cascadas hasta rincones donde el río se ensancha y deja ver aguas cristalinas, rematadas con la parte final del rio con la cascada de Calicanto. Precioso lugar.
El domingo cambiamos de escenario para dirigirnos a Collado Bajo, donde nos esperaba una ruta más exigente que la del dia anterior: 16 kilómetros con una ascensión acumulada de 633 metros. A diferencia del entorno encajonado del día anterior, aquí el paisaje se abría, mostrando laderas amplias, senderos de montaña más expuestos y vistas que se extendían hasta donde alcanzaba la mirada.
La subida fue constante, poniendo a prueba la resistencia del grupo, pero siempre acompañada de ese espíritu de compañerismo que hace que el esfuerzo se lleve mejor. A medida que ganábamos altura, el paisaje se transformaba, pasando de zonas más boscosas a áreas más despejadas, donde el viento y el silencio se hacían protagonistas. La cima nos regaló una panorámica espectacular, de esas que justifican cada paso dado.
En conjunto, ha sido un fin de semana redondo: dos rutas diferentes pero complementarias, un clima ideal y, sobre todo, la satisfacción de compartir la montaña con un grupo unido. De esos planes que dejan huella y que, sin duda, invitan a repetir.
Nuestro agradecimiento a Javier por la perfecta organización del finde sin faltar ni un detalle.
Texto de Jorge Ruiz de Assín.
Fotografías de los asistentes a la salida.


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