
CRÓNICA DE LA SALIDA A LA SIERRA DE BÉJAR /SALAMANCA).
8 AL 10 de mayo de 2026.
El fin de semana del 8 al 10 de mayo, 19 miembros de la RSEA Peñalara participamos en una salida del Grupo Excursionista por la Sierra de Béjar.
La propuesta incluía dos itinerarios: el sábado 9 de mayo, la ascensión al Torreón y el Calvitero, con una distancia de 12,9 km y un desnivel acumulado de 840 m; y el domingo 10 de mayo, la ruta circular del Camino de los Arrieros entre Baños de Montemayor y La Garganta, de 12,5 km y 585 m de desnivel acumulado.
Llegamos al alojamiento en Béjar el viernes por la tarde y tuvimos la suerte de coincidir con un concierto íntimo del grupo local Muses4You, en un ambiente cercano y de música variada. Entre las canciones, sonó un verso que decía: «Se le nota en la voz, por dentro es de colores». Sin saberlo entonces, era un anticipo de lo que nos esperaba al día siguiente: una ruta llena de colores, típica del Valle de Ambroz.
La previsión meteorológica para el fin de semana era muy desfavorable. En la cumbre del Calvitero se esperaban temperaturas de hasta -4° C, con viento fuerte y precipitaciones en forma de nieve. Ante estas condiciones, se optó por descartar esta ascensión y realizar el sábado la ruta prevista para el domingo.
La mañana del sábado comenzamos la ruta en Baños de Montemayor, con un panorama poco prometedor y posibilidad de lluvia, aunque finalmente el tiempo nos dio una tregua.
Ascendimos hacia el pueblo de La Garganta por un bosque cerrado y húmedo, siguiendo un sendero estrecho, rodeados de vegetación, entre paredes de piedra cubiertas de musgo y helechos, tramos por los que discurría el agua y presencia de castaños, robles, cerezos silvestres, retamas y cantuesos.
A nuestra espalda, el embalse de Baños de Montemayor acompañaba el recorrido. Llegamos a La Garganta, el pueblo de mayor altitud del valle, donde visitamos el Centro de Interpretación del Lobo y aprovechamos para hacer una parada en un bar y reponer fuerzas.
A partir de ese punto comenzaba el descenso progresivo hacia el Puerto de Béjar y, posteriormente, el regreso a Baños de Montemayor. En el tramo final disfrutamos de la calzada romana, en muy buen estado de conservación, perteneciente a la Vía de la Plata, que conectaba Augusta Emerita (Mérida) con Asturica Augusta (Astorga).
La noche del sábado no dio tregua y la lluvia fue constante. El domingo amaneció igual y, ante la previsión de lluvia durante todo el día, decidimos dar por terminada la salida y regresar a nuestros destinos sin salir a caminar.
De vuelta a casa, algunos hicimos parada en el precioso pueblo de Puente del Congosto, donde el río Tormes bajaba con fuerza, en todo su esplendor.
He aquí la parte más formal de la crónica de esta salida por la Sierra de Béjar del Grupo Excursionista de la RSEA. Pero si por algo se caracterizan sus miembros es porque su paso nunca deja el entorno del todo indiferente: salidas marcadas por el compañerismo, las risas, el buen humor y una paciencia inagotable, incluso cuando el tiempo se empeña en no acompañar.
Y pocas imágenes reflejan mejor el espíritu del grupo que la de nuestras compañeras, enfundadas en sus capas de agua en mitad del bosque, convertidas —aunque solo fuera por un momento— en las Ninfas de Cáparra (para los romanos, divinidades que habitaban y protegían las fuentes de agua dulce, a las que se atribuían poderes curativos y la capacidad de dotar de propiedades sanadoras a las aguas termales que aún hoy se conservan en Baños de Montemayor; y que, según algunos relatos modernos, recorren las ruinas de su antigua ciudad y la antigua calzada cuando la niebla oculta el presente).
Y como no podía ser de otra forma, ya empieza a circular una nueva leyenda: que cuando los miembros de la RSEA Peñalara llegan a Béjar… la lluvia les sigue de cerca.
Texto de Barbara Riveira.
Fotografías de los asistentes a la ruta.


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