
CRÓNICA DE LA SALIDA AL PUERTO DE NAVACERRADA (MADRID) Y COMIDA DE FIN DE AÑO.
27 de diciembre de 2025.
La jornada amanecía con mucha ilusión y ganas de cumbre. El plan inicial era ambicioso: la ascensión a La Maliciosa, un clásico que siempre llama y más en condiciones invernales. Sin embargo, la montaña, sabia y soberana, nos tenía preparada otra lección. La nieve muy dura y los fuertes vientos en las cumbres nos invitaron con firmeza a cambiar de idea. Y supimos escucharla.
Aun así, 33 valientes nos calzamos las botas y salimos con el mismo entusiasmo, porque cuando hay buena compañía, cualquier ruta se convierte en una gran aventura.
Tomamos el Camino Schmid con rumbo al Collado Ventoso, avanzando entre un paisaje plenamente invernal, con mucha nieve y con presencia de un gran número de personas que habían tenido la misma idea que nosotros.
A medida que avanzamos, la nieve transformada en hielo nos obliga a caminar despacio y al empleo de los crampones. Esto también permite que el Camino poco a poco se vuelva algo más solitario y tranquilo, permitiéndonos en alguna ocasión disfrutar de ese silencio tan especial que solo se encuentra en la sierra en esta época del año.
En el Collado Ventoso hicimos un alto merecido: algo de picar, risas, fotos de grupo y miradas cómplices. Aunque el viento soplaba con fuerza en las alturas, allí, de manera excepcional, estábamos bien protegidos, disfrutando de un magnífico día de invierno, de esos que se quedan grabados.
Continuamos la ruta bajando hacia la Carretera de la República, pasando por el Puerto de la Fuenfría y la Senda de los Cospes, para regresar de nuevo por el Camino Schmid hasta el Albergue de Peñalara. Allí nos esperaba una sorpresa estupenda: se incorporaron más compañeros y la familia Excursionista creció. Ya éramos 38.
Y como toda buena salida de fin de año merece un final a la altura, nos reunimos para disfrutar del tradicional cocido montañero, compartiendo mesa, historias y muchas ganas de seguir caminando juntos.




Tras la comida, se entregaron a todos los asistentes los emblemas de la Vocalía Excursionista, un pequeño detalle cargado de significado y orgullo.
No hubo cima, pero hubo montaña, amistad, risas y espíritu de grupo. Y eso, al final, es lo que realmente importa. Una jornada para recordar… y para repetir.
Texto de Miguel Ángel Ruiz.
Fotografías de los asistentes a la ruta.


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