
Jun
16

Como viene siendo tradicional desde hace años, la RSEA Peñalara volvió a sumarse a la celebración organizada por la Federación Madrileña de Montañismo, una cita que desde 2011 reúne a senderistas de toda la Comunidad de Madrid para reivindicar y disfrutar de una actividad que combina deporte, naturaleza y convivencia. Una jornada que, además, enlaza con el espíritu del Día Mundial de los Senderos, recordándonos la importancia de caminar para descubrir, conservar y amar nuestros espacios naturales.
La mañana comenzó en la estación de Cercedilla, donde los participantes fueron llegando poco a poco entre saludos, reencuentros y la ilusión de una nueva jornada en la montaña. El ambiente era inmejorable: el cielo invitaba a caminar y la Sierra de Guadarrama mostraba su mejor cara para recibir a los senderistas.
Guiados por los organizadores de la actividad, Arantxa Barragán, Emilio Garabatos y Miguel Ángel Ruiz, el grupo emprendió la marcha en dirección a Camorritos. Los primeros pasos sirvieron para ajustar mochilas, retomar conversaciones pendientes y dejar atrás el ritmo cotidiano para entrar en el tiempo pausado de la montaña.
La subida por la Loma del Monte hacia la Fuente de Díaz Duque permitió disfrutar de la belleza del bosque y de los rincones más tranquilos de la sierra. El sendero fue ganando altura entre pinos y claros desde los que contemplar el paisaje, mientras el grupo avanzaba con paso constante, compartiendo esfuerzo y sonrisas.
Desde allí, el recorrido continuó por el histórico Camino de la República hasta enlazar con el siempre emblemático Camino Schmid. Cada tramo parecía recordar la larga tradición montañera de quienes, durante generaciones, han recorrido estos mismos caminos buscando aventura, amistad y contacto con la naturaleza.
La bajada hacia la Pradera de los Corralillos y posteriormente a Las Dehesas acercó al grupo al corazón de la celebración. Allí esperaba el encuentro con otros senderistas, la comida popular, los actos conmemorativos y ese ambiente festivo que convierte el Día Autonómico del Senderismo en mucho más que una excursión.
Entre conversaciones, risas, sorteos y recuerdos compartidos, la jornada adquirió su verdadero significado. Porque el senderismo no consiste únicamente en recorrer kilómetros o superar desniveles; consiste también en construir comunidad, fortalecer vínculos y mantener viva una forma de entender la montaña basada en el respeto, la colaboración y el disfrute colectivo.
Tras la celebración, todavía quedaba un último tramo para cerrar el círculo. El regreso caminando hasta Cercedilla permitió disfrutar de los últimos momentos de una jornada que había transcurrido casi sin darse cuenta. Con el cansancio amable de los días bien aprovechados y la satisfacción de haber compartido senderos, naturaleza y amistad, los participantes fueron poniendo punto final a una nueva edición del DAS.
Doce kilómetros de recorrido, más de seiscientos metros de ascenso y muchas experiencias acumuladas en la mochila. Pero, sobre todo, la certeza de que las mejores rutas son aquellas que nos permiten llegar juntos al final del camino.


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